El 11M es un día que todos recordamos por un lado, por
motivos verdaderamente tristes y por
otro, avergonzantes por ciertos comportamientos políticos… más allá de esto, el
11M es también una fecha significativa para mí porque es mi cumpleaños y porque
ese mismo día, hace un año, Luis me pidió matrimonio.
El martes, Luis volvió a sorprenderme como sólo él sabe
hacer… y acertó plenamente. Tengo que
decir que tuve una crisis existencial de las de “no quiero ropa ni nada
material…tengo de todo, no necesitamos tantas cosas para vivir”…así que
nuevamente, por segundo año consecutivo, me he quedado sin iPad, jejeje, pero,
a cambio, viví una experiencia increíble.
Uno de mis deseos como buena hedonista, es conocer los
mejores restaurantes del mundo…bueno, quizá es demasiado ambicioso…dejémoslo
del Cataluña, España o alrededor mío. He podido comer del Bulli Cátering
cocinado por Paco Roncero, he probado la comida del ya fallecido Santi
Santamaría, de Martín Berasategui, de
Sergi Arola, además de otros lugares de buena fama (antes de tener este blog),
pero tenía una espinita, el “Dos Cielos”, desde hace tiempo…
Hablando de los hermanos Torres, mi decepción cuando el Maître
nos comenta que esa noche no estarían, porque al día siguiente tienen un viaje.
Sentimientos encontrados. Primero pensé “vaya mierda, si no están ellos no será
lo mismo”, después pasé a “no pasa nada, estoy disfrutando mucho, me están
atendiendo de manera excelente” pero al final creo que es de mal gusto reservar
una mesa tan especial para estar cerca de ellos, los autores del “restaurante
de autor” y que no los veas. Pagas lo mismo, claro. Pero no los ves en acción
ni comentas con ellos…deberían avisar de estas cosas cuando llamas. No lo hacen…
una pequeña mancha para una velada excepcional.
Aperitivo 1: Aceitunas
Dos “aceitunas” servidas en una corteza de olivo, con sus
hojitas y todo. Nos dice que se comen de la siguiente manera: introducir en la
boca sin masticar. Esperar.
Increíble. La aceituna literalmente “explota” en la boca
convirtiéndose en jugo con sabor a aceituna, que no a aceite. Buenísimo.
Aperitivo 2: Pan transparente con setas
Presentado en una base de madera, nos traen 2 láminas muy
finas y casi transparentes de algo que debe ser pan y que tiene dentro trozos
de setas. Parece el papel rústico con el que se hacen libretas pero transparente.
Muy rico el sabor.
Aperitivo 3: Maceta
Nos traen una maceta con su tierra y todo. Su cartelito de
pizarra que dice “tomate”. El aperitivo es un tomate cherry pelado y escaldado
con un relleno de salsa de tomate, rúcula y canónigos, si no me equivoco,
servido encima de una hoja de alcachofa. Nos explican que se lleva todo a la
boca y de la alcachofa, se come únicamente el extremo. Sobre la tierra nos
comentan que es comestible, que es una especie se sémola negra de no sé qué
cereal. Muy bueno.
Aperitivo 4: Buñuelos rellenos de crema de almendras amargas
No suena muy bien, lo sé, pero realmente sabía a almendras
amargas sin “estar malo”. Un sabor muy suave, parecido al amaretto. Muy rico.
Servido en una piedra como si fuera un nido. Muy curioso.
Ahora nos traen los panes, todos de elaboración propia,
claro. Pan blanco rústico, pan con nueces y pasas, pan con tomate y albahaca,
otro con pipas y del otro no me acuerdo. En total 5, a cuál más bueno. Durante
toda la cena nos los fueron sirviendo troceaditos junto a un platito con un
aceite riquísimo. No podíamos dejar de comer pan, de ahí, entre otras cosas,
que acabáramos tan llenos.
Nos traen la carta, con unos exóticos nombres y unos precios
desorbitantes…ostras, ¿todo eso nos vamos a gastar? Es lo primero que piensas,
pero una vez allí, con el estómago más que estimulado, ya no te importa. A
disfrutar!! Elegimos, pues, el menú degustación con maridaje incluido.
Ajo negro de
las Pedroñeras
Erizos de
mar al natural, consomé cítrico y algas
Espárrago
blanco, jamón ibérico y trufa melanosporum
Primera
florada de guisantes con calamar de potera
Arroz de
pescado y coliflores de El Prat
San Pedro
meunière con perlas de chirivía
Raviolis de
liebre a la royal
Pre postre
Postre del
chef
La joya
Todo esto
maridado con unos vinos excelentes de los que hablaré en otro post.
Ajo negro de
las Pedroñeras:
Presentado
en un precioso plato hondo banco parecido a una flor. A primera vista parece
que sea nuevamente una maceta de la que han empezado a brotar ciertas plantas y
ajos tiernos. Hay una tierra negra debajo de la cual encontramos el ajo negro,
la versión de la típica crema de ajoblanco elaborada con unos ajos especiales. Hay
algunas hojitas de brotes verdes tipo canónigos, algunas florecillas amarillas
y unos trozos de ajos tiernos. BUENÍSIMO, y eso que a mí, las texturas
granulosas no suelen apasionarme. Se come con cuchara, todo junto.
Erizos de
mar al natural, consomé cítrico y algas:
Para mí de
lo mejor de la noche por la presentación y por el sabor. Un caldito cítrico,
encima una capa dura de algo como tinta de calamar, encima la carne del erizo,
flores y algas para decorar y compensar sabores. Servido en un pato blanco
enorme. BUENÍSIMO. Se come con cuchara, también.
Espárrago
blanco, jamón ibérico y trufa melanosporum:
Primera
florada de guisantes con calamar de potera:
Plato preferido
de Luis. Unos guisantes de Llavaneres guisados con calamar de potera y espuma
de sepia, o algo así. Un sabor delicioso. Curiosa elección para un menú tan
sofisticado. Los guisantes no le suelen gustar a la gente, pero esta elaboración
te hace adorarlos…Servido en un plato hondo banco a modo de concha y comido con
cuchara. IMPRESIONANTE.
Arroz de
pescado y coliflores de El Prat:
Cuando nos
lo presentan nos dicen de qué pescado se trata, pero no me acuerdo. De la
coliflor de El Prat, nos dicen que es cous-cous de coliflor, una manera muy
original de comerla que me voy a copiar, sin duda. Le da un sabor muy diferente
y especial al arroz. Si no recuerdo mal, la coliflor estaba cruda, simplemente
habían desmenuzado las bolitas y las habías tirado por encima del arroz. Realmente
muy sabroso y perfectamente cocinado. El arroz en su punto justo. Si le tuviera
que poner una pega, sería que es mucha cantidad para ser cena…a partir del
arroz, ya no pude acabarme los platos. Servido en un plato grande plano, comido
con cuchara. MUY BUENO.
San Pedro
meunière con perlas de chirivía:
Me encantó
la mezcla de sabores. El San Pedro estaba muy tierno, creo que nos comentaron
que lo hacían a la brasa primero y, luego, lo cocinaban con la salsa meunière.
Como esta es cítrica, combina muy bien con el pescado. Lo curioso en lo de la
chirivía. Esta verdura, que poca gente conoce, es una de las “cosas” blancas
que se le echan a un cocido. Es como una zanahoria blanca, más o menos, de
aspecto. Cuando llegamos, uno de los cocineros estaba realizando una técnica
muy original en la cocina. En este momento me di cuenta de que se trataba de
las perlas de chirivía. Tenía una manga pastelera de la que salía una pasta
casi sólida, no sé si congelada…tal y como salía de la manga, tipo churro, él
cortaba rodajitas que caían en un recipiente. El corte lo hacía al aire, sin
apoyarse en la mesa. No sé, muy raro de explicar, muy curioso de ver. Total,
que esas rodajitas, luego resultaron ser las perlas de chirivía que tanto nos
gustaron. Jamás pensé que la chirivía tenía ese sabor tan bueno. Nunca más
tiraré esta verdura después de hacer caldo…algo se me ocurrirá. Servido en un
plato hondo, un único trozo, generoso de pescado flotando en bastante caldo
munière y rodeado de seis perlas de chirivía. BUENÍSIMO.
Raviolis de
liebre a la royal:
No sé si
porque era el último y ya estábamos llenos o porque tenía un sabor muy fuerte,
pero es el único que no nos gustó especialmente. Tres raviolis de una pasta
finísima rellenos de carne de liebre. La carne maravillosamente guisada, se
deshacía en la boca seguramente por una técnica culinaria de alta cocina. El problema
es la salsa, fuerte, de las típicas de caza, con mucho gusto a carne, demasiado
sabor que casi anulaba el de la carne. Con el vino que le acompañaba, resultaba
fenomenal, pero sigo pensando que es un plato demasiado potente para mi gusto.
Servido en un plato hondo, como el del pescado que claro, permitía tener
cantidad de salsa. Buen sabor, sin duda.
En este
momento, nos preguntaron si queríamos probar la mesa de quesos, aparte del
menú. No lo hago porque estoy llenísima, pero me quedé con ganas…Un diez para
el somelier que me la trajo para hacerle fotos y me estuvo explicando sin
problemas cada uno de los quesos. Muy simpático el momento en el que se
sorprende de que conozca el queso Payoyo, uno de mis conocidos y gran
descubrimiento de las tierras gaditanas que me llevo. Algún día lo comentaré,
pero si podéis probarlo, lo recomiendo.
Pre-postre:
la cajita rosa
Me encantó
la presentación. Nos traen a cada uno una cajita en tonos rosados y decoración
japonesa. En su interior nuevamente tierra, pero esta vez, rosa. Encima un
helado de frutos rojos y trocitos de éstos al natural. Explosión de sabor y
combinación de texturas en la boca. MUY ORIGINAL Y BUENO. No quedó nada…
Postre del
Chef:
La joya:
Servido en
una caja de piel preciosa. No puedo resistir preguntar si la caja es de
Montblanc porque es igualita que la de mi anillo de compromiso. El maître,
sorprendido, me dice que sí, que es una caja elaborada para “Dos cielos”. Un
envoltorio digno de una exquisita joya. Un bombón de chocolate negro relleno de
más chocolate y con una lámina de plata comestible. Precioso y sabroso. MARAVILLOSO.
Espero que
se os haya hecho la boca agua a todos con lo que os he explicado. En el
siguiente post , como os he dicho antes, presentaré los vinos que tomamos que
también fueron increíbles…
RESTAURANTE
DOS CIELOS
Hermanos
Torres
Hotel Meliá
Barcelona Sky
c/ Pere IV
272 – Poblenou, Barcelona
Tel. de
reservas: 93 367 2070
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